Inyectables, Toxina botulínica tipo A (BOTOX®), Rellenos Faciales
En la actualidad los pacientes desean verse bien, pero en algunas ocasiones no cuentan con el tiempo de recuperación necesaria de una cirugía, existiendo algunos procedimientos que pueden mejorar el aspecto facial mejorando así la apariencia de la piel. El rejuvenecimiento facial puede ser realizado por diversos procedimientos invasivos entre los cuales está la aplicación de toxina botulínica tipo A (BOTOX®), rellenos faciales, láser del tipo ablativo, peelings con ácido tricloroacético, dermoabrasión o escleroterápia y métodos no invasivos entre los cuales están los faciales, microdermoabrasión, peelings con ácidos frutales, luz pulsada y ultrasonografía externa, dando como resultado una piel lisa, clara y de apariencia más juvenil.
El proceso de envejecimiento no puede detenerse, sin embargo, si puede retardarse, ya que durante nuestras actividades diarias, al gesticular, comer, el tabaquismo, reír o hablar, la acción de nuestros músculos faciales va provocando que se vayan marcando ciertas líneas de expresión, así como formando arrugas, todo lo anterior aunado a la exposición solar van dañando y agrediendo a nuestra piel, provocando mayor notoriedad de este envejecimiento.
¿Qué condiciones o qué afecciones se pueden tratar con estas opciones?
Las condiciones que pueden ser tratadas incluyen:
• Arrugas estáticas: Estas arrugas son visibles todo el tiempo y no cambian su apariencia con los movimientos faciales.
• Arrugas dinámicas: Estas son las líneas de expresión, que pueden aparecer en los pliegues cuando la piel no está en movimiento y que se profundizan con los movimientos faciales o la expresión.
• Pigmentación: Pecas, melasma, manchas solares u otro tipo de manchas de la piel, son resultado principalmente de la exposición solar.
• Cicatrices: Como pueden ser resultado de acné, o lesiones de la piel, que pueden estar hipopigmentadas o hiperpigmentadas.
• Condiciones vasculares: Vasos sanguíneos visibles en la superficie de la piel, lesiones vasculares que aparecen como pequeñas vesículas llenas de sangre, pérdida del tono de la piel, debilidad del soporte de la estructura de la piel, que resultan en la pérdida de la firmeza de ésta.
Los surcos (nasogeniano, labiomental) y algunas arrugas profundas pueden rellenarse con soluciones como el ácido hialurónico o la inyección de grasa autóloga, suavizando con esto las facciones y dando un aspecto más juvenil. La aplicación de este tipo de sustancias puede realizarse en el consultorio con la aplicación de anestesia local. El resultado es inmediato, presentando un poco de inflamación en las áreas tratadas, pero que no le impedirán reincorporarse a sus actividades de manera inmediata. En términos generales la aplicación de este tipo de sustancias es temporal, es decir, dependiendo del producto aplicado tendrá una duración de 8 a 24 meses, después del cual, dependiendo de los deseos y necesidades de cada paciente será posible aplicar nuevamente o realizar un procedimiento quirúrgico.
La toxina botulínica tipo A (BOTOX®), tiene una larga historia como uso clínico en la medicina y ha ayudado a tratar diversas condiciones clínicas, hasta llegar a ser usado en la actualidad para acciones estéticas. Es importante mencionar que la toxina botulínica tipo A (BOTOX®), bloquea la acción muscular impidiendo con esto que con la gesticulación facial normal se disimulen las líneas de expresión, aunque el proceso de envejecimiento continúa, da una apariencia mas descansada, juvenil y saludable.
La aplicación de toxina botulínica tipo A (BOTOX®), es uno de los procedimientos estéticos no quirúrgicos ideales, ya que es seguro, rápido y no necesita tiempo de recuperación y sus efectos son reversibles en un periodo de tiempo, con complicaciones muy raras y limitadas. La desventaja principal es que su efecto es temporal, aproximadamente de 4 a 6 meses, requiriendo de retoques periódicos para mantener los efectos deseados.

